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Nº 20 - Junio/Julio 2002 |
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El
Euro y el Seguro Mirenchu
del Valle La
implantación del euro está teniendo muchas consecuencias bien visibles
para la vida económica y social de los países que han adoptado esta
moneda europea. Sin embargo, el impacto de la Unión Económica y
Monetaria tiene también otros perfiles, menos visibles en los primeros
tiempos pero de mayor calado. En el caso del seguro, la influencia del
euro es, sin duda, una influencia de este último tipo. El
euro supone de por sí el perfeccionamiento de un proceso iniciado ya a
principios de los años noventa, consistente en la creación de un
mercado de seguros único y desregulado en el que las entidades
aseguradoras pueden comercializar libremente sus productos sin más
trabas que las impuestas por la normativa de interés general, la
territorialidad fiscal y, en algunos supuestos, la legislación
aplicable al contrato. El hecho de que exista el euro supone eliminar el
cuarto elemento diferenciador, es decir, la moneda y el riesgo de cambio
que lleva aparejada. Por lo tanto, hemos ingresado en un entorno de
total comparabilidad de precios que, sin duda, en los años venideros va
a impulsar las operaciones transfronterizas, también en el ámbito del
seguro. La
creación y difusión del euro tiene, por lo tanto, importantes
implicaciones de orden comercial y estratégico. Pero no son las únicas
ni las más importantes. Probablemente, el elemento de la actividad
aseguradora en el que el euro incide más, y más positivamente, es el
relativo a la vertiente financiera de la actividad. En
primer lugar el euro modifica enormemente el horizonte de gestión
generado por la regla de congruencia que deben cumplir los compromisos
adquiridos a través de seguros y que, de una forma coloquial, puede
resumirse en el concepto de que los compromisos adquiridos en una moneda
deben ser soportados con inversiones realizadas en esa misma moneda.
Desde la creación del euro como unidad de cuenta, en 1999, todas las
monedas europeas participantes en la UEM son consideradas subdivisiones
de la moneda europea, lo cual tiene como consecuencia que las
inversiones en activos denominados en dichas monedas sean congruentes
con compromisos adquiridos, por ejemplo, en pesetas. Ahora, con la
puesta en circulación del euro esta realidad se hace mucho más
palpable y evidente, generando un cambio muy importante de las
estrategias financieras. El
asegurador, a la hora de buscar activos con los que soportar sus
compromisos, tiene a su disposición uno de los dos grandes mercados
financieros del mundo, que es aquél que se denomina en euros. Por lo
tanto, las estrategias de diversificación y optimización financiera
ahora mismo son mucho más potentes por disponerse de una oferta
plenamente globalizada. Por lo tanto, en el tiempo los compromisos de
seguro tenderán a estar más sólidamente garantizados y se ganará en
capacidad de respuesta a las necesidades de los clientes.
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