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Nº 19 - Julio/Agosto 2001 |
Artículo
EL SEGURO DE DEPENDENCIA Jorge Rivera Director General de Winterthur Salud El
fenómeno mundial del envejecimiento de la población presenta
implicaciones en la protección social, el empleo y los servicios
sociales. El
estado de bienestar en el mundo esta cambiando, a medida que los
gobiernos luchan por mantener los niveles de pensiones y prestaciones
alcanzados ante las crecientes presiones demográficas y económicas. Hoy
abordamos uno de los mayores retos a los que se enfrenta nuestra
sociedad y el sector asegurador en particular: Responder a las
necesidades de atención y ciudados de un creciente número de personas
mayores que ya no son capaces de valerse por sí mismas. 1. Factores demográficos y socioculturales Una
combinación de factores, que se exponen a continuación, otorgan
sentido y dimensión a las reflexiones, sobre el envejecimiento de la
población y cómo cubrir las necesidades que genera, que son aspectos
que no son ajenos a ningún agente social y son merecedoras de nuestra máxima
atención. 1.1
Factores demográficos ·
La población mundial está envejeciendo y el equilibrio entre jóvenes
y ancianos se está desplazando con una velocidad sin precedentes. ·
Proceso de
envejecimiento de la población española: Dentro del proceso de
envejecimiento de la población, destaca: –
Entre 1900 y 1995, la expectativa media de vida al nacer en España
aumentó en más de 30 años; el porcentaje de personas mayores de 65 años
creció del 4% al 15%. –
Entre las edades de 65 y 75 años la proporción
mujer/hombre pasa de 1/1 a 2/1 ·
También es importante destacar la fractura demográfica en el
área mediterránea (1995): –
Los factores principales que condicionan estas tendencias son el
retroceso de la tasa de natalidad y una mejora continuada en las
expectativas de vida. – Esta situación en nuestro país es espectacular. Hemos pasado de ser en 1975 el país con la fecundidad más elevada de Europa (casi 3 hijos por mujer - 2,8) a ser junto Italia, el país con la tasa de natalidad más baja de Europa. (Una reducción de más de 60% en 12 años. (1,23 en 1996). Las mujeres españolas tienen hoy la tasa de fecundidad más baja del mundo (1,1 por mujer) y ni siquiera la recuperación económica ha conseguido variar la tendencia decreciente iniciada en 1981, cuando España quedó por primera vez por debajo de la tasa de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer) FRACTURA DEMOGRÁFICA EN EL ÁREA MEDITERRÁNEA
–
Las Naciones Unidas cree que España será, junto a Italia, el país
que más población perderá en el futuro y, de no cambiar la tendencia,
en el año 2050 será el país más viejo del mundo. La población mayor de 65 años alcanzará los 8,6 millones de personas en el año 2026, con un crecimiento global del 35,2%. Proyección de la población española mayor de 65 años (2001- 2026)
2.2.
Factores socioculturales. Diversos
factores, entre los que se incluyen, el descenso de la media de personas
por hogar, el aumento del número de divorcios y la cuota de la
participación de la mujer en el mundo laboral, están reduciendo las
posibilidades de que las personas mayores sean atendidas por sus
familiares. Todo ello está produciendo un giro en las políticas de
prestaciones y cuidados a largo plazo. Por
último, la financiación de unos servicios adecuados y de calidad, para
un número cada vez superior de personas mayores, agrava aún más las
responsabilidades económicas del Estado. Es
preciso destacar, en cuanto a factores socioculturales, lo siguiente: –
Evolución del concepto de familia:
La composición del hogar ha variado sustancialmente en los últimos años
y lo hará de forma más significativa en un futuro relativamente próximo.
Porcentualmente ha aumentado el número de hogares con personas solas
(solteras o casadas), casados o
solteros con vida en común pero sin hijos, los hijos solteros en casa de
sus padres y ha descendido el porcentaje de hogares compuestos por
matrimonios con hijos (la composición tradicional de la familia). –
La incorporación de la mujer al mercado
laboral. En sólo 5 años (desde Septiembre del 94) el número de
hombres ocupados ha aumentado en un 14,6% mientras que el de las mujeres
lo ha hecho en un 25,6% y eso que porcentualmente el paro ha disminuido
mucho menos entre las mujeres que entre los hombres lo que además indica
que existe un número mucho mayor de mujeres dispuestas a trabajar. En el
período 1990-97 la población activa masculina pasa de ser el 64,7% del
total al 61%, mientras que la población femenina en disposición de
trabajar sube del 35,3% al 39%, lo que antes era una distancia de 30
puntos pasa en 7 años a serlo de 20 (EPA, INE). En la actualidad el número
de estudiantes universitarios del sexo femenino supera en muchas
comunidades al masculino. Viendo
lo anterior es fácil preguntarse quién va a cuidar y asistir a los
mayores que no puedan valerse por sí mismos (una vez demostrada la
estrecha relación entre aumento de edad y dependencia) si estos cada vez
son más y sus cuidadores menos. En resumen:
2.
Situación actual en España. Se
considera dependiente a la persona que, por razones ligadas a la falta o a
la pérdida de capacidad física, psíquica o intelectual, tiene necesidad
de una asistencia y/o ayuda importante para la realización de las
actividades de la vida diaria. La
dependencia, que antiguamente y aún hoy en cierta medida se compensa por
la propia familia, previsiblemente evolucionará
hacia los servicios prestados por entidades públicas y privadas.
Se considera que una persona es dependiente cuando para poder realizar las
tareas de su vida cotidiana requiere, en mayor o menor medida, de la ayuda
o supervisión de otra u otras de quien es, por tanto, dependiente. En
España, la dependencia no está legalmente bien protegida. -
Al igual que en la sanidad y la educación, los servicios sociales
son un derecho económico- social reconocidos en la Constitución Española.
Sin embargo, para los primeros existe la obligación y para el segundo sólo
la potestad de desarrollar una ley básica que los regule. -
El régimen de protección de la Seguridad Social contempla la
dependencia como un factor vinculado a la gran invalidez originada en el
trabajo. -
La
inexistencia de una ley general básica sobre servicios sociales es la
causa principal de la heterogeneidad de la atención social en España. Atendiendo
a los estudios revisados, podemos estimar que el nivel de dependencia en
la población española puede oscilar entre el 14,9% y el 19,8%.
En
1998 el número de personas dependientes mayores de 65 años alcanzó 1,26
millones de personas. Y estimamos que en el año 2026 esta cifra estará
cercana a 1,5 millones frente a 1,7 potenciales de no producirse la hipótesis
de compresión de la morbilidad. Tipos
de cuidados Paralelamente,
una definición de cuidados a largo plazo, sería: el abanico de servicios
médicos y de asistencia, requeridos durante un periodo prolongado por
personas que han perdido, en parte o por completo, la capacidad de valerse
por sí mismas a consecuencia de enfermedades crónicas, o afecciones
propias de la edad avanzada. A
ello hay que añadir el hecho de que la mentalidad de las personas mayores
está cambiando. En la actualidad, comienzan a reclamar productos y
servicios adaptados a sus nuevas necesidades. Se trata de un segmento de
la población con un mayor poder adquisitivo y un gran sentimiento de
independencia. Al
analizar la forma en la que se proporcionan los cuidados, es importante
distinguir entre:
Oferta
actual de cuidados formales en España: Un
73% es atendido mediante cuidados informales, pero este modelo de atención
está en crisis: -
El cuidador informal presenta un perfil muy definido, básicamente
mujer entre 45 y 65 años sin trabajo ni estudios superiores, y dedica más
de 5 horas diarias a las tareas de cuidados de personas dependientes. -
Existen una serie de factores demográficos que muestran como la
proporción de mujeres entre 45 y 69 años sobre la población anciana es
cada vez menor, disminuyendo el potencial de cuidados. La
oferta de cuidados formales es escasa y presenta importantes desigualdades
territoriales: -
La oferta de recursos formales alcanza a un porcentaje mínimo de
la población mayor de 65 años y supone un nivel de protección
claramente inferior alcanzado
por el resto de países europeos. -
La cobertura e intensidad de estos recursos varían sustancialmente
de unas comunidades autónomas a otras, manifestándose una clara
inequidad. -
Los recursos existentes, sobre todo los residenciales, no se
utilizan de una manera apropiada. A título ilustrativo, más del 50% de
las plazas residenciales son ocupadas por ancianos válidos. -
La cobertura de los servicios de Atención a domicilio es escasa y
se encuentra muy lejos del desarrollo alcanzado en otros países europeos.
España 2% Bélgica 4,5% . -
Además, el 53% de las plazas residenciales (102.415) se utilizan
de una forma no apropiada, puesto que se destinan a personas válidas. -
Además de ser escasa, la oferta de servicios requiere una
importante reconversión. La estructura y tamaño de la oferta de
servicios son inadecuados influyendo en la calidad del servicio y en la
sostenibilidad económica -
El escaso nivel de profesionalización de la provisión de
servicios provoca situaciones graves de ausencia de calidad en el
servicio, que con frecuencia son motivo de noticia y alarma social en
medios de comunicación.
La estimación de los recursos necesarios para 1998, y la comparación con la situación actual muestra un déficit importante en la atención domiciliaria en España. A su vez, se observa un déficit importante en las plazas de estancia diurna, con una oferta actual cercana a las 4.600 plazas y unas especialidades estimadas en torno a las 31.000 plazas. En cuanto a la oferta residencial, también requiere un incremento, en torno a las 100.000 plazas nuevas.
3.
Incentivos fiscales. La
experiencia en el ámbito internacional constata la necesidad de
introducir incentivos fiscales para la implantación y desarrollo del
Seguro de Dependencia dada su cobertura finalista. La propuesta realizada recientemente por el sector asegurador a través de su patronal UNESPA recoge el siguiente tratamiento fiscal:
La
existencia de un tratamiento fiscal ventajoso incentivaría la compra de
este tipo de seguros contribuyendo al alivio del problema que supondrá la
dependencia en el futuro. 5.
Justificación actuarial Los
seguros de dependencia son todos aquellos seguros que otorgan unas
prestaciones al Asegurado cuando éste es declarado como dependiente.
Estas prestaciones pueden ser simplemente económicas, ser un reembolso de
los gastos ocasionados o bien pueden llegar hasta la prestación de
servicios por parte de la Compañía de seguros. Una
persona se considera dependiente cuando no pueda desarrollar por si misma
un cierto numero de las actividades básicas de la vida diaria como son el
comer, vestirse, desplazarse, bañarse, asearse y la continencia. Además
será dependiente en el caso de que padezca un deterioro cognitivo. Desde
el punto de vista actuarial, este tipo de productos presenta varias
dificultades añadidas si lo comparamos con los seguros de salud o los
seguros de vida. ·
La primera de ellas es la falta de experiencia en nuestro país y
la ausencia de estadísticas de fácil adaptación para la tarificación
de estos seguros. Además la experiencia existente en Europa tampoco es
muy dilatada, el país donde esta experiencia es superior es Alemania,
pero este seguro tiene carácter obligatorio y por lo tanto toda la
población esta asegurada, estando sus estadísticas basadas en toda la
población. El mercado norteamericano es el mercado más desarrollado y
con una experiencia superior, pero aquí el problema lo podemos encontrar
en las posibles diferencias en el comportamiento de la población española
comparada con la norteamericana, desconocidas en estos temas y provocados
principalmente por aspectos socioculturales. ·
Otro factor importante es tener una correcta y exacta definición
de la dependencia así como de las prestaciones que se van a otorgar. Una
vez definida estos puntos deberemos adaptar las estadísticas disponibles
a nuestro producto y a nuestras prestaciones, calculando frecuencias y
duraciones medias. ·
También deberemos estimar una mortalidad para las personas
dependientes, para poder calcular el coste medio de los siniestros. ·
Normalmente para estos productos se calcula una prima nivelada para
toda la duración del seguro, por eso es imprescindible una correcta
tarificación inicial. Lógicamente este factor le otorga una dificultad añadida.
En
resumen, podríamos destacar la complejidad en la tarificación de este
producto, donde lo que principalmente debe calcular el actuario es , en
función de la definición de dependencia y las prestaciones de nuestro
producto, una frecuencia y un coste medio anual para todas las edades,
calculando de esta manera una prima nivelada revisable. Conclusiones: A
la vista de lo expuesto se podrían sacar las siguientes conclusiones : -
La mayor esperanza y calidad de vida, provocará una gran demanda
de productos y servicios hasta ahora inexistentes. -
Las personas mayores son un segmento de población tremendamente
heterogéneo y cada vez más exigente. El
desarrollo en España de los «Seguros de Dependencia», por parte de
nuestro sector, será una pieza fundamental en el mantenimiento de la
calidad de vida de las personas mayores del siglo XXI. |
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