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Nº 19 - Julio/Agosto 2001 |
Artículo
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GESTION DE ACTIVOS Y PASIVOS EN ESPAÑA Manuela Bosch e Inmaculada Domínguez Una
entidad aseguradora puede operar de forma más sólida y rentable si
coordina adecuadamente su Gestión de Activos y Pasivos. La Gestión de
Activos y Pasivos puede definirse como el proceso continuo de formular,
poner en práctica, supervisar y revisar las estrategias relacionadas
con los Activos y Pasivos, con el fin de alcanzar los objetivos
financieros fijados para un conjunto dado de tolerancias y restricciones
de riesgo. En España la Gestión de Activos y Pasivos ha sido
desarrollada por la Orden Ministerial de 23 de diciembre de 1998. En
ella se regulan los métodos de gestión que han de desarrollar las
aseguradoras para poder garantizar a sus asegurados un rendimiento
superior, al 60% de los tipos de interés de los empréstitos
materializados en bonos y obligaciones del Estado, en función de la
tasa interna de rentabilidad de las inversiones que hayan sido específicamente
asignadas a determinadas operaciones de seguro. Ante la caída reciente
de los tipos de interés, y la falta de expectativas de alcanzar los
niveles de hace unos años, el riesgo se ha disparado y la Administración
ha obligado a las compañías a utilizar métodos por los cuales se
asuma un riesgo casi nulo. La
Orden Ministerial de 23 de diciembre de 1998, autoriza dos métodos para
la utilización de un tipo de interés, para el cálculo de la provisión
técnica, superior al de la regla general. El primero se refiere a la
adecuación suficiente entre los flujos de ingresos y pagos («Criterio de armonización del flujo de caja»
o «Método
de Cash-Flow Matching»)
y el segundo a la adecuación suficiente, en distintos momentos de la
vida de la póliza, entre el valor actual de las obligaciones y las
inversiones y aportaciones («Método
de inmunización por duraciones»)1.
La Orden Ministerial limita, en el primer caso, los Activos a asignar a
los compromisos a cuatro categorías: valores negociables de renta fija,
depósitos en entidades de créditos, activos o productos estructurados
con rentabilidad mínima cierta o tesorería. En el caso de utilizar el
método de inmunización se permiten las inversiones en renta variable.
Estos Activos han de estar incluidos en los primeros grupos de títulos
de más alta calificación crediticia por parte de las agencias de
rating, es decir con calificaciones de AAA y AA; A o BB. Además, cuando
se calcula el tipo de interés por el que se evaluará la provisión
matemática, la tasa interna de la rentabilidad de estos Activos se
penaliza con unos porcentajes según su calificación. Las
estrategias de armonización del
flujo de caja consisten, básicamente, en la creación de una
cartera que genere una corriente de ingresos que «case»
perfectamente con la estructura de la corriente de pagos a la que se
pretende hacer frente. Hay que determinar la inversión necesaria para
que la corriente de ingresos generada por esa inversión inicial sea
suficiente para atender a una serie de pagos futuros, conocidos, dentro
de un horizonte temporal. Si
bien el concepto de armonización o casamiento de flujos es fácil de
entender y el casamiento de Pasivos elimina tanto el riesgo de mercado
como el riesgo de reinversión, éste método resulta poco práctico por
diversos motivos: -
Uno de los obstáculos principales para la armonización de los flujos
de caja es el hecho de que los Pasivos pueden variar de forma
inesperada, en función de que el tomador ejercite alguno de los
derechos inherentes en su póliza, con lo que se rompería el casamiento
inicial. -
Puede ser una estrategia difícil de llevar a cabo, por la dificultad de
encontrar títulos que generen cobros acordes con los plazos de las
prestaciones a cubrir. -
Limitación de los Activos aptos para aplicar este método. Como ya se
ha detallado anteriormente, en base a la Orden Ministerial de 23 de
diciembre, hay Activos que quedan excluidos de la aplicación de este método,
lo cual limita la gestión financiera. Si bien con estas limitaciones se
persigue garantizar las inversiones en Activos con alta liquidez y
carentes de riesgo de insolvencia, éstos no tienen porqué ser siempre
los más rentables. La
inmunización por duraciones
resulta más flexible que la armonización del flujo de caja. Se trata,
con esta idea, de «inmunizar» al gestor contra los cambios en los tipos de interés. Esto se logra
estructurando una cartera de tal forma que el valor actual de los
Activos sea igual o superior al de las Obligaciones y el período medio
de los cobros sea igual al período medio de los pagos. Esto es
equivalente a exigir que la duración de los Activos sea igual a la de
los Pasivos. Además de estos requisitos la dispersión del vencimiento
de los cobros alrededor del período medio debe ser mayor que la
dispersión de los vencimientos de los pagos. A pesar de la utilidad que
implica armonizar las duraciones, el enfoque de inmunización presenta
las siguientes limitaciones: -
Como se ha comentado en el caso de la armonización del Flujo de Caja,
muchos Pasivos tienen flujos de caja muy inciertos, lo que dificulta la
estimación de sus duraciones. -
Otra limitación es relativa a la variabilidad de la corriente de pagos
a la que hay que hacer frente. Cuando los Pasivos vencen en fechas
distintas a las previstas, esta estrategia protege el valor neto de la
entidad, pero es posible que el rendimiento de los Activos utilizados
para cubrir el Pasivo no sea el previsto. -
Si el horizonte de
planificación es muy largo, será difícil construir una cartera de
bonos con una duración lo suficientemente grande. -
En el caso de la aplicación de inmunización en la Orden Ministerial de
23 de diciembre de 1998 hay limitaciones de Activos y además se
establecen reglas en cuanto a la cuantía invertida en Activos de Renta
Variable así como en la temporalidad de las mismas. Estas constituyen,
a nuestro juicio, una limitación que empobrece la gestión. En
una situación donde la rentabilidad de la Renta Variable supere a la de
la Renta Fija aplicar el método de inmunización por duraciones es mas
adecuado en términos de rentabilidad, mientras que en el caso contrario
se obtendrá al menos el mismo resultado que al gestionar la cartera en
función de los principios de armonización del Flujo de Caja. No
obstante, al no disponer de un conocimiento cierto sobre la rentabilidad
de estos Activos, hay que llevar a cabo la Gestión de Activos y Pasivos
en un contexto de incertidumbre y no se puede afirmar qué método es
preferible. Características
de los métodos de Gestión de Activos y Pasivos regulados en
la Orden Ministerial de 23 de diciembre de 1998
A
pesar de los inconvenientes de cada una de las dos técnicas expuestas y
del encorsetamiento de gestión al que conllevan, dada la limitación
tanto en el tipo de Activos como en la temporalidad de las inversiones,
ambos métodos pueden ser aplicados para llevar a cabo una adecuada
coordinación de Activos y Pasivos. Con
independencia del método empleado, puesto que ambos eliminan el riesgo
de interés y de insolvencia, a nuestro juicio la Gestión de Activos y
Pasivos debe abordarse desde un análisis a priori y dinámico, que
incluya en la toma de decisiones los requerimientos legales
desarrollados en la Orden Ministerial. La Gestión de Activos y Pasivos
ha de plantearse como un proceso para seleccionar de forma óptima una
cartera de Activos que compensará o cubrirá un conjunto de Pasivos, en
función de la normativa vigente, sin olvidar que ambos se caracterizan
por tener un comportamiento aleatorio. Este comportamiento aleatorio hay
que tenerlo en consideración a la hora de llevar a cabo la Gestión de
las Carteras de Vida y esta debe realizarse desde una óptica multiperiódica. Procedimiento
a seguir para la adecuada Gestión de Activos y Pasivos.
Si la selección que llevamos a cabo es obtenida con la aplicación de técnicas de optimización, estaremos desarrollando una óptima coordinación de Activos y Pasivos y con ella, en función de los requerimientos legales, se obtiene el tipo de valoración actuarial óptimo. Aún a pesar de los costes computacionales y del alto grado de especialización que estos modelos de Gestión suponen, consideramos que en un entorno cambiante y de globalización como el actual, trabajar con estas técnicas y planteamientos se convierte en una necesidad. De esta forma llevaremos a cabo una toma de decisión a través de un proceso que examina la situación financiera de la entidad aseguradora a lo largo del tiempo, teniendo en cuenta las interrelaciones entre las distintas partes, Activos y Pasivos, y la naturaleza estocástica de los factores que pueden influir en los resultados. 1El
método de inmunización por duraciones, de acuerdo con el artículo
33.2 del Real Decreto 1588/1999, queda excluido para las pólizas
que contemplen compromisos por pensiones en tanto que el Ministerio
de Economía y Hacienda no considere oportuno dictar las normas que
permitan su utilización específica para los contratos de esta
naturaleza. |
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