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Nº 18 - Abril/Mayo 2000 |
Artículo
Los
Cash Balance Plans americanos y la previsión en España.
LA EXTERIORIZACION DE LOS COMPROMISOS POR PENSIONES Y LOS MODELOS MIXTOS DE PREVISION: APORTACIÓN DEFINIDA PARA LA EMPRESA, PRESTACION OBJETIVO PARA EL EMPLEADO. Ignacio del Barco. Director General de CONSULTORA DE PENSIONES Y PREVISIÓN SOCIAL (cppssa@retemail.es). Profesor Asociado en la Universidad de Alcalá de Henares. 1.
INTRODUCCION: algunas reflexiones previas. Desde
hace varios años, en España, el debate sobre los modelos de previsión
social está presente en todas las negociaciones tendentes a la
exteriorización de los compromisos por pensiones existentes en las
empresas: si deben ser de aportación definida (con sus variantes de
mixtos, particularmente con prestaciones mínimas de fallecimiento e
invalidez de activo) o si deben ser de prestación definida (con sus
variantes de mixtos, es decir, con limitación del coste para la
empresa). Hemos
asistido a la presentación de todo tipo de razones que, curiosamente y
en algunos casos, no coincidían plenamente con las tendencias que hay
en los países con una mayor experiencia que la nuestra en la implantación
y seguimiento de modelos de previsión; incluso, en las matrices de las
empresas multinacionales, nos encontramos con planteamientos que
difieren de lo que, en muchas ocasiones, aquí se está presentando como
óptimo para las partes: el modelo de aportación definida financiero. Para
conocer cuál es la tendencia que ha marcado la previsión en España en
los años 90, tenemos que remontarnos al origen de la previsión y las
garantías que sobre la misma se establecieron. Como nos la intención
de este artículo centrarse en lo ocurrido sino presentar alternativas
de futuro, no nos extenderemos en ello, pero si conviene, al menos, señalar
dos importantes reflexiones: ¨
Los sistemas de previsión en su mayoría estaban relacionados (y
en algunos casos continúan estándolo) con al Seguridad Social, por lo
que además de inestables y no cuantificables perfectamente sino es
hasta el año del acaecimiento de la contingencia por los efectos políticos,
no generalizan en toda la plantilla los deseos de tener un salario
diferido (concepto contenido en sentencia del Tribunal Constitucional).
Cuestión que no debería estar en contradicción con las garantías
suplementarias para una parte de la plantilla. ¨
Las dotaciones que han venido efectuando las empresas arrancan
con una particular visión del principio contable de «imagen fiel» y
retrasan con carácter mayoritario su actualización hasta la entrada en
vigor del nuevo Plan General Contable (1990), además de resistirse a la
actualización de hipótesis, fundamentalmente tipo de interés técnico
y tablas de mortalidad. La previsión cuesta dinero y prometer y no
prever su evolución ha traído las consecuencias de la actual situación.
La falta de dotaciones que hagan frente suficientemente a los tiempos
que se avecinan (en los que ya estamos entrando) conduce a la necesidad
de no evidenciar el balance que resultaría y, por tanto, a proponer
costes acordes con lo dotado. A
lo anterior, hay que añadir la evolución habida en los finales de los
90, cuando la globalización de la economía ha intensificado los
procesos de fusión, absorción, segregación, creación de empresas, y
demás variantes a las que estamos asistiendo vertiginosamente, de ahí
que el modelo que se va a presentar responde a esta realidad, y trata de
compaginar los deseos de la empresa de conocer sus costes y los del
empleado de tener una mínima estabilidad. El
modelo trata de superar los dos principales problemas de la prestación
definida: -
El miedo del empresario a que sus costes se modifiquen por
variables externas no controlables por él (particularmente la
rentabilidad en relación con los salarios); -
La dificultad de su implantación o continuidad en fases de
movimiento de plantillas, aún dentro del mismo grupo empresarial. El
modelo intenta eliminar o cuando menos mitigar los tres principales
problemas de la aportación definida: -
Los efectos puntuales diarios por la valoración de mercado que
produce resultados antagónicos entre los que se van y los que se
quedan. -
La menor rentabilidad histórica obtenida por este tipo de
modelos al tratar de disminuir el primer efecto con estructuras de
cartera menos volátiles. -
Los diametralmente distintos efectos de los ciclos económicos. A
menudo se habla sólo de la rentabilidad que ha habido, olvidando que lo
que importa económica y financieramente es su relación con los
salarios (en los principios y mitades de los noventa ha sido un ciclo
altamente positivo para quienes alcanzaron prestaciones, pero este ha
sido sólo un modelo de ciclo frente a otros dos modelos uno no tan
boyante y otro, incluso, catastrófico). No
vamos a pretender desarrollar por completo todas las características y
variantes que se pueden presentar pues cada empresa debe estudiarse con
los antecedentes que tenga, pero si vamos a enunciar elementos que
permiten conseguir estar en la misma onda que la que están teniendo la
mayor parte de las empresas multinacionales en sus matrices. El
nombre que adopta el modelo en otros países es variado, como también
lo es la actuación sobre la distribución de los beneficios por encima
de los objetivos mínimos, pero lo que sí puede indicarse es que los
debates actuales sobre los modelos no parece que en las grandes empresas
en el ámbito internacional esté yendo a modelos como el que se está
desarrollando en España, parece que han sacado consecuencias de lo
ocurrido en el pasado, y así nos lo atestiguan los artículos y
publicaciones en los principales medios extranjeros sobre la previsión.
En particular, y en USA el nombre que están recibiendo es Cash Balance
Plans. Aunque
hay que decir que en España numerosos seguros adquieren las características
del modelo que vamos a desarrollar, y que técnicamente se definen como
capitales diferidos con reembolso de primas en caso de fallecimiento e
invalidez, con participación en beneficios. Esperemos
que en España seamos capaces de cambiar la tendencia y aprender de las
experiencias históricas, y no mantener las mismas causas y problemas
que provocaron fuertes tensiones en los modelos de aportación definida
financiera en otros países y que, sino reflexionamos a tiempo, aquí a
buen seguro podrán aparecer (los efectos diarios están continuamente
presentes). Para
este nuevo contexto se requiere que los consultores de pensiones seamos
capaces de reconocer los problemas que se suscitan con los modelos de
aportación definida y buscar las soluciones que anticipen remedios a
los problemas que ya están surgiendo y que surgirán en un futuro no
muy lejano. La transformación podrá determinar los costes pero ahí no
puede acabarse el diseño, sopena de anidar conflictos que requerirán
nuevas intervenciones, en lugar de buscar la estabilidad para todas las
partes: empresa y empleados; y no sólo, e inicialmente, sólo para una:
la empresa. Estamos en tiempo de poner remedio, incluso en los sistemas
ya en vigor. 2.
LA
NATURALEZA DEL MODELO: aportación definida para la empresa, prestación
definida para el empleado. Siguiendo
la tendencia que está implantándose en el ámbito internacional, y que
ya existe en algunos países con fuerte tradición en materia de previsión
como son los del Norte de Europa, el modelo define los costes de la
empresa: para ella es aportación definida; y el modelo busca una
estabilidad para el empleado, en la misma sintonía que los Cash Balance Plans americanos, ó los With profit anglosajones. Lógicamente con las distancias que nos
separan: fundamentalmente sobre el uso del margen de solvencia, del que
luego hablaremos. 2.1.
Para el promotor es aportación definida: 2.1.1.
El coste se define y determina en el momento inicial
con carácter absoluto o relativo con
las bases técnicas del acuerdo de negociación colectiva, y se compone
de dos sumandos: a)
Los
servicios pasados individualmente imputados,
y fruto del acuerdo de la negociación colectiva con distribución o no
sobre la base de objetivos prefijados en el acuerdo. Las bases técnicas
de cálculo serán aquéllas que optimicen los fondos constituidos y las
posibilidades de dotación futura empresarial, pudiendo enviar a costes
futuros ausencias de dotaciones actuales. b)
Los
servicios futuros también determinan individualmente:
consistente en un porcentaje (idéntico o diferente) sobre un salario
regulador para el sistema de previsión que puede fijarse en tablas con
evolución propia y estable en función del IPC, antigüedad, categorías,
etc.
2.1.2.
El coste no varía en el tiempo,
salvo -claro está- futuros acuerdos de negociación colectiva que no
están previstos en el modelo inicial (salvo excepciones), por lo que el
coste es fijo y determinado para el promotor: es aportación definida. Las
posibles variaciones que el comportamiento de la realidad tenga respecto
a las hipótesis inicialmente presumidas no le van a afectar al
promotor. Como luego veremos, el funcionamiento del modelo implica que,
necesariamente, lo que se podría ver afectada es la prestación que se
va acreditando, o mejor dicho la parte de la prestación que se va
consolidando.
2.2.
Para el empleado es prestación definida objetivo: 2.2.1.
Para el empleado es prestación definida objetivo y capitalización
individual
en la medida en que cada aportación que recibe en su nombre(tanto por
el pasado como por el futuro) le sirve para obtener una cuota parte
proporcionalmente equivalente en sentido actuarial de las futuras
prestaciones de fallecimiento, invalidez o jubilación que se devenguen
en el sistema (Plan de pensiones o seguro colectivo). Los
Servicios Pasados reconocidos en el inicio del Plan le sirven de igual
forma que si le hiciesen en su nombre una aportación en forma de prima
única en una operación de seguro. 2.2.2. La base reguladora de las prestaciones
está formada por la capitalización de las aportaciones (incluida la
inicial por servicios pasados) al tipo de interés técnico, desde el
momento en que se ingresan, formando parte de estas aportaciones también
las participaciones en beneficios que se vayan consolidando. 2.2.3. La intensidad de la cuantía de la prestación
puede ser diferente según contingencias, o idéntica: se recibe
relativamente lo mismo si se jubila, invalida o fallece: la base
reguladora. Si fuese diferente
tendrá que ponderarse la contingencia que se desee proteger más, por
ejemplo la jubilación, en este caso pondríamos restricciones a las
prestaciones de riesgo de la actividad (fallecimiento e invalidez); por
ejemplo limitándolas a las prestaciones que había antes de la
exteriorización, o fijando un mínimo, o un mínimo y un máximo, o
cualquier solución que se amolde a las características sociales del
colectivo. Si fuese idéntica, estaremos
en presencia de un modelo de aportación definida puro cuyo
comportamiento será estable como si en un papel lo dibujáramos,
siempre que se obtenga la rentabilidad supuesta, no afectándonos los
riesgos que se produzcan, por lo que las tablas de mortalidad son un
instrumento de cálculo pero no un elemento distorsionador que provoca
miedo (o pánico). La
cuantía de la prestación devengada será directamente proporcional a
las aportaciones, incluidas las procedentes en concepto de servicios
pasados, que efectivamente se hayan ingresado en el Fondo de Pensiones,
con la consideración técnica de las pendientes de transferir o, en su
caso, amortizar por déficit inicial. La
proporción del devengo es como en una operación de seguro en forma de
múltiples y sucesivas primas únicas que van permitiendo la compra de
cuotas partes de una prestación futura. En
el fondo es una «aportación definida actuarial», el mismo modelo que
opera en casi todas las operaciones de seguro actuales suscritas por las
empresas o de forma individual. Pero,
insistimos, si se define que la prestación es idéntica en todas las
contingencias, tendremos un modelo similar a la aportación definida
financiera donde el comportamiento siga las variables teóricas,
ajustando los resultados a la rentabilidad obtenida: variable central
del modelo. 2.2.4.
La prestación que se construye es un capital, transformable en
cualquier forma de percepción en
cada contingencia: capital único,
rentas
financieras, rentas
actuariales con o sin reversión, con o sin revalorización, temporales
o vitalicias; o cualquiera de las formas mixtas que combinen las
variantes existentes. En
el supuesto de ser rentas actuariales, en cualquiera de sus formas, se
aplicarían las bases técnicas del momento en que se devenga, por lo
que se procedería a su actualización periódica, para no repercutir
las variaciones en los activos. 2.2.5. El modelo puede estar asegurado,
o podrían asegurarse las prestaciones actuariales, o los riesgos de
actividad. Si no se asegura, la garantía de «no-afección» a los
activos está basada en la prudencia de las hipótesis y en alcanzar los
resultados previstos sobre la base de una política de inversiones
acorde con los objetivos del modelo. 2.2.6. Prestaciones de fallecimiento o invalidez de
activo modulables. Puede acordarse que
se perciban prestaciones de riesgos intensamente idénticas a jubilación;
pero también pueden fijarse mínimos que requieren costes adicionales o
destino individual de la prima diferencial sobre la provisión-fondo
acumulada. 2.2.7. Se pueden poner restricciones positivas en
función de la edad: las personas próximas a la jubilación,
con una prestación similar a la que se tenía con correcciones
actualizadoras: pueden tener una prestación mínima, que se obtendría
mediante: ó fondos adicionales de aportaciones ó asignación de fondos
iniciales que dan el mismo objetivo. En
definitiva: para el empleado, se trata de un modelo de prestación
definida mediante cuantía buscada, es un objetivo que se va
consolidando con las nuevas aportaciones y las rentabilidades obtenidas;
y, para la empresa es aportación definida. 3.
BASES TECNICAS DEL MODELO. Partimos
de la posibilidad de la existencia de dos bases técnicas diferentes:
una, para la determinación de los costes de transformación: pasados y
futuros; y otra, para el funcionamiento del sistema. 3.1.
Hipótesis. Las
hipótesis biométricas (mortalidad e invalidez) y financieras (tipo
de interés técnico) iniciales deben ser lo más prudentes posibles
pues su cumplimiento es el mejor «seguro» para los futuros activos. La
actualización de las mismas debería ser constante, si es posible
anual, con seguimiento del propio colectivo para ver el ajuste de las
tablas. Las
hipótesis económicas
(salarios, edad de jubilación, IPC, etc.) deberán tratar de imprimir
estabilidad en el modelo, por lo que se hipotetizarán jubilaciones
anticipadas siempre que sean posibles, y se trataría de dar estabilidad
a los salarios pensionables. 3.2.
Margen de solvencia. Partimos
de dos márgenes de solvencia: el mínimo y el voluntario. El mínimo
formaría parte siempre de la prestación percebible. El voluntario
tiene que ser controlado para lograr la estabilidad del objetivo
buscado. La
fijación de hipótesis prudentes puede posibilitar la obtención rápida
de beneficios o superávits que se podrán destinar a dotar el margen de
solvencia para compensar períodos de déficits, y mantener la estabilidad
Sólo
se destinarían superávits a incrementos de prestaciones (vía base
reguladora y/o incrementos puntuales de las ya devengadas) a partir de un
determinado nivel del margen de solvencia voluntario, además del mínimo. Los
posibles déficits repercutirían en primer lugar sobre el margen de
solvencia voluntario, luego sobre el incremento de prestaciones que
extraordinariamente se hayan podido realizar, y finalmente mediante la
disminución de la base reguladora hasta obtener el margen de solvencia mínimo. Las
especificaciones del Plan (sus bases técnicas) deberían contemplar de
forma explícita y pormenorizada los pasos a dar para la aplicación de
superávits o déficits, y el funcionamiento del margen de solvencia, así
como la actitud ante revisiones de prestaciones. Esta actuación tendría
que estar regulada mediante la aplicación de un régimen de mayorías
para la toma de decisiones. En
la línea de lo que en otros países se hace, es prudente arbitrar un
funcionamiento que contemplaría, entre otros, los siguientes elementos: a)
El pase artificial a partícipe en suspenso tendría un límite en
la edad para evitar el consumo arbitrario
de margen de solvencia y los fraudes mediante las bajas «el día
antes de jubilarse». b)
Se podría fijar restricciones a la movilidad del déficit
pendiente de amortizar. c)
Se podría regular la percepción en forma de capital. d)
Se podría informar los derechos de forma claramente explícita: cuánto
está contenido en margen de solvencia y cuánto en provisiones. e)
Se podría limitar el margen de solvencia voluntario movilizable. 4.
VENTAJAS SOBRE LA APORTACION DEFINIDA PURA.
Estas
inversiones posibilitan rentabilidades como mínimo de un punto más que
las obtenibles en los modelos de aportación definida pura que,
internacionalmente (España está siendo una extraña y cuando mínimo,
curiosa excepción), tienden a plazos más cortos para evitar el efecto
del criterio de valoración, y, por tanto, de la volatilidad de las
inversiones. Un
punto de rentabilidad diferencial positiva es una inmensidad en los plazos
de los que hablamos: cuanto más joven es la persona, mayor es el efecto. Se
tiende de forma natural a poner metas a obtener para la
Gestora/aseguradora: índices de rentabilidad a batir y no «salga lo que
salga». La Gestora no está presionada por los «extractos» continuados
que, en ocasiones, le marcan una situación de cuasihisteria por la
“comunicación de la rentabilidad” para compararse puntualmente con
otras entidades. El
modelo posibilita un mayor éxito de la Gestora que redunda en beneficio
de todos: partícipes que obtienen sus prestaciones buscadas y también
del promotor que no se verá presionado en el futuro por culpa de
rentabilidades menores a las que se obtendrían en este sistema. 4.2.
El criterio de valoración a precio de mercado –por otra parte
inevitable hoy por hoy- no incide negativamente sobre el partícipe
que se convierte en beneficiario ya que, cada año se fija el nivel de la
prestación para el período siguiente, o para más períodos si es que se
hace un uso conservador del margen de solvencia voluntario. En
la aportación definida pura, los actos internacionales o nacionales
ajenos a las inversiones materiales efectuadas por el Fondo de Pensiones,
inclusive las de naturaleza políticas (ejemplo palpable la invasión de
Kuwait) no repercuten de forma inmediata sobre la persona que tiene la «desgracia»
de causar una contingencia y que parece que tiene que estar atenta a las
pantallas de la CNN para ver si puede jubilarse, o no digamos si fallece o
se invalida, en cuyo caso más parece estar en una lotería que en un
sistema de previsión social complementario. La percepción en forma de
renta en aportación definida financiera pura suaviza pero no evita el
problema. Los
beneficiarios del Plan no son rehenes del criterio de valoración, por lo
que éste no incide en las inversiones como en el modelo de aportación
definida pura. Las prestaciones son estables en el tiempo, al menos y como
mínimo durante un período anual, y no varían cada día aún con las
mismas aportaciones históricas. Es un sistema estable no un Fondo de
Inversión individual. Lógicamente,
el fondo se valorará a precio de mercado; esto repercutirá sobre el
margen de solvencia voluntario, o sobre la obtención de una nueva
distribución del beneficio esperado; es como un queso en porciones, pero
de tamaños diferentes, tratamos de conseguir llenar una caja de «quesitos»,
cada año se va consiguiendo una porción mayor o menor: cada vez se
consigue un trozo de la cuantía buscada. 4.3.
El margen voluntario posibilita la obtención de una mínima estabilidad
interciclos económicos,
ya que éste es uno de los problemas más importantes que tienen los
modelos de aportación definida pura donde en sólo cinco años pueden
llegar a multiplicarse las prestaciones en un sentido u otro, como ya la
historia nos ha permitido ver en otros países y consultores
internacionales han plasmado en sus informes dirigidos a los directivos de
las empresas. Si
la intensidad de obtención del beneficio es menor, afectará a todos los
activos no sólo a los que tienen la «mala suerte» de causar una
contingencia en un ciclo negativo, o viceversa, nadie se enriquece
injustamente obteniendo plusvalías que han sido generadas por todo el
colectivo pero que sólo las pueden disfrutar aquellos que han tenido «la
suerte», o sus herederos -incluso el heredero universal que es el Estado-
de haber causado en el momento oportuno: nunca lo elige el empleado, sino
el denominado mercado. 4.4.
Posibilita una participación activa de la Comisión de Control
en la búsqueda de objetivos de inversión y de planificación de la misma
para obtener la estabilidad de la prestación buscada u objetivo. 5.
VENTAJAS SOBRE LA PRESTACION DEFINIDA PURA 5.1.
El empresario no tiene el miedo de los efectos de las variables.
Y si es consciente tampoco tendría el miedo que la aportación definida
pura debería darle en cuanto que empresa por los costes que puede
provocarle los ciclos económicos negativos. 5.2.
Los empleados que se promocionan tendrán un efecto positivo en su
prestación,
pero no a costa del resto de partícipes, llegado el caso no se podrán «colar»
promociones extraordinarias artificiosas que no han sido financiadas desde
un principio. 5.3.
Las bases técnicas dejan de ser un arma de «guerra»
constante entre las partes, para convertirse en lo que son: un instrumento
de medición de interés para empresa y empleados; es más, en el modelo más
básico el incremento de la esperanza de vida de los activos repercute en
una prestación para jubilación más alta. 5.4.
Los déficits o menores rentabilidades no provocan incrementos de
aportaciones,
sino que afectan en una menor intensidad de obtención de la porción de
prestación que cada persona va consiguiendo. 5.5.
Los
empleados activos no son los eternos «paganos»
y los pasivos de una época los eternos beneficiarios. 5.6.
Además,
al contrario que en los modelos de PD ligados a variables condicionadas
por decisiones políticas, permite la regulación de las prestaciones desligándolas de elementos «ajenos» a
la relación laboral: Pensión de Seguridad Social, Bases de Cotización,
etc. y dependientes de decisiones macroeconómicas del gobierno de turno. 6.
PRECAUCIONES. 6.1.
No se
puede ocultar que requiere una mínima complejidad técnica para el diseño y el seguimiento, y,
por tanto, de las manos de los actuarios. Pero habrá que preguntarse si
es mejor la medicina preventiva o la quirúrgica. 6.2.
No es
tan simple como la aportación definida, pero aquella simplicidad puede
volverse en contra cuando hay que explicar rentabilidades negativas, o los
efectos diarios de los criterios de valoración o su continua
inestabilidad. 6.3.
Una
mala gestión de inversiones repercute sobre todo el colectivo. Aunque el
modelo posibilita rehabilitarse mediante efectos no traumáticos sobre los
inmediatos beneficiarios, con ajustes más o menos suaves de la prestación
objetivo buscada para todos. 6.4.
No
consigue que todos los empleados reciban la misma intensidad (porcentaje)
de prestación de su último salario, o últimos salarios, sino de toda su
vida laboral. 7.
DIFERENTES
ALTERNATIVAS PARA LOS RIESGOS DE ACTIVIDAD. Como
se puede apreciar en el gráfico que se acompaña, la versatilidad del
modelo que se propone incide sobre la decisión a adoptar con relación al
nivel de la cobertura de fallecimiento e invalidez de activos. Si
la prestación de riesgos es en intensidad idéntica a la de jubilación,
estaríamos en presencia de un modelo de aportación definida con
capitalización financiera de las aportaciones. Desde
ese nivel podemos ir incrementando la expectativa de la prestación
objetivo buscada para jubilación mediante la disminución de las
prestaciones de fallecimiento y/o invalidez, de tal suerte que según
vayamos definiendo niveles máximos de prestación de riesgos menores que
la acumulación para jubilación obtenemos niveles mayores de acumulación
para jubilación. En
los ejemplos que se ponen en el gráfico, que no pretenden ser
exhaustivos, van desde la suma nominal de las aportaciones, hasta los
servicios pasados iniciales. En
cada uno de los conceptos imputables a riesgos se va viendo cómo, a su
vez, podemos aplicar diferentes porcentajes a obtener sobre las variables
que hemos presentado, llegando al extremo de que en el supuesto de
percibirse 0% en caso de fallecimiento e invalidez, el modelo maximiza la
prestación de jubilación. Estaríamos en presencia de un capital
diferido, transformable en rentas a voluntad del beneficiario una vez
acaecida la contingencia pero sin que pudiera percibirse –en esta última
variante- prestaciones por riesgos que, en su caso, podrían ser
suplementarias con costes adicionales.
8.
CONCLUSION. Es
posible diseñar un modelo de previsión social complementaria que obtenga
un mínimo de estabilidad y optimiza la rentabilidad frente al modelo que
se está extendiendo en España de aportación definida financiera pura. El
modelo se basa en la obtención de prestaciones tomando como base
reguladora la capitalización de las aportaciones y modulando los superávits
a partir de los márgenes de solvencia. Es
un modelo que fuerte extensión en otros países, hasta el punto que hoy
son el centro del debate en numerosas multinacionales en las que están ya
estudiando su aplicación por la vía de los denominados Cash
balance plans. No han tratado de huir la prestación definida a fondos
financieros sujetos a la volatilidad de los mercados en los escenarios
puntuales. En
definitiva, el modelo obtiene unos fines mediante la búsqueda de una
prestación objetivo que equilibre la voluntad de la empresa de conocer
sus costes, y las necesidades de los empleados de tener estabilidad en sus
prestaciones. |