Nº 18 - Abril/Mayo 2000

ANALES

Anales

En el número anterior, el 17, de la revista ACTUARIOS dio comienzo esta sección cuyo objetivo es hacer un recorrido histórico a través de los Anales del Instituto, comenzando en el primer número, publicado en el año 1943, hasta la actualidad. La  labor de análisis y coordinación de la sección es responsabilidad de la colegiada Ester Arencibia que desde una narración en primera persona, como actuaria que se siente vinculada al colegio y a las personas que lo integran, va haciendo una elaborada sinopsis desde su nacimiento  hasta el último número publicado.

ANALES DEL INSTITUTO DE ACTUARIOS. AÑO II – 2º NÚMERO, 1944.

Ester Arencibia Urien. Actuaria

 

Sobre la afición internacional del Instituto de Actuarios Españoles allá por el año 1944 son buena muestra los nombramientos de Actuarios extranjeros como miembros del Instituto. Tal es el caso de actuarios de Francia y Portugal. Curioso es resaltar la cita expresa que se hace al deseo de establecimiento de relaciones de orden científico con «hermanos de raza».  Sin duda eran otros tiempos.(…)

Las ponencias de este segundo número de los Anales del IAE son varias, de distintos frentes del ámbito actuarial y con diferentes puntos de vista y conclusiones.

Empecemos pues por la primera de ellas:

Si la consecución del capital asegurado en un seguro de crédito y caución se ve como una operación en la que las primas van constituyendo dicho capital al término de los n años, no se aprovecha pues una ventaja fruto de la naturaleza de este tipo de seguro. Si las cantidades constituidas se pusieran a disposición del seguro de crédito y caución para el  caso de siniestro, ocurriría que  el capital pendiente de constituir disminuiría cada año y en justa correspondencia las primas seguirían la misma trayectoria. El desarrollo matemático de este enunciado es el trabajo que D. José Antonio Estrugo Estrugo presenta con el título «Constitución del capital garantía en las pólizas de Crédito y Caución». El mismo autor seguidamente desarrolla la aplicación de la sucesión financiera en el seguro mixto a través de su trabajo «El seguro mixto en función de las operaciones a término cierto».

Otros trabajos basados en un profundo análisis y exposición matemática y estadística son los presentados por D. Angel Vegas Pérez «El espacio de Hilbert y la Teoría general del ajuste», y, por D. Jose Mª Echeverría «Expresión matemática en los seguros de vida». Trabajos de un gran valor científico cuyo núcleo principal es el desarrollo matemático.

Aportaciones al mutualismo técnico por D. Francisco de Ipiña y Gondra. A través de este trabajo se presentan las diferencias entre el seguro mercantil y el seguro social-benéfico, este último muy en boga en la España de los años cuarenta.

El movimiento mutualista español estuvo muy arraigado en toda España y no sólo en Cataluña . El desarrollo de Leyes sociales como la de Accidentes de Trabajo y Seguro de enfermedad, la inclusión de obligaciones patronales de tipo social en los contratos de trabajo como eran los derechos de previsión del personal ante la jubilación, muerte e invalidez, hace que sean las empresas patronales las que se preocupen de los Montepíos y Cajas de Pensiones de su personal. Asimismo en el ámbito estatal, de protección al funcionariado (derechos pasivos reconocidos por el Estado)  o en ámbitos profesionales con la organización de Colegios de Huérfanos de los asociados a los colegios profesionales. Serán los organizadores de Montepíos y Cajas de Pensiones de las empresas los que se preocupen de dotar a estas instituciones de sólidos fundamentos técnicos.

En definitiva según se desprende de esta alabanza del Sr. Azpiazu la moral y la virilidad en el seguro van en paralelo (...), sigamos pues con esta interesante ponencia.  Este autor realiza un amplio esquema de los aspectos de nuestra profesión en los que, según él, «ha de privilegiarse a la moral»: sobre la moral  en el precio de seguro, la necesaria afinidad de este con el precio justo, el beneficio en el seguro sobre el cual numerosos moralistas se han cuestionado la moralidad del enriquecimiento de las compañías aseguradoras por razones de volumen de contratos, el fraude en contraposición al intrínseco sentido del contrato de seguro de buena fe y al posible error en el mismo, a la alteración de las circunstancias de asegurado que modifiquen el contenido del contrato, la moral en las reservas, la moral en la siniestralidad extraordinaria, los aseguradores fraudulentos, hasta exponer como alternativa a la administración de los seguros sociales que administra el estado, a las Entidades privadas vía por la cual según este autor, se evitarían los problemas que presenta la moral en este servicio que presta el Estado.

Sobre la dificultad en la tarificación del seguro agrícola en nuestro país trata la ponencia del Sr. D. Antonio Bartual Vicens, Ingeniero Agrónomo, Jefe Nacional de Seguros de Campo en el Ministerio de Agricultura. La necesaria previsión ante los desastres naturales que afectan a la agricultura hace imprescindible la confección de estadísticas en base a la experiencia para, en un tiempo conseguir que no sean la yuxtaposición de audacia y  prudencia la magnitud en base a las cual se calculen las primas de seguro, las indemnizaciones a pagar y las reservas a constituir. La sucesiva rectificación fruto de la experiencia en un periodo suficiente dará como resultado que el riesgo quede asegurado y el seguro agrícola implantado.

La preocupación que en la España de la década de los cuarenta constituía la previsión social queda patente en las palabras del Ministro de Trabajo:  «Entre los enfrentamientos integrales en los que se debaten los pueblos, es precisamente lo social la única excepción que presenta que presenta un aleccionador indicio de afirmaciones y proyectos comunes. Los dos bandos entienden como revolucionaria una transformación social definitiva, impuesta por el momento presente». Es pues objeto de la ponencia del Ilmo. Sr. D Buenaventura José Castro Rial, Director General de Previsión del Ministerio de Trabajo las directrices y realidades de la previsión social en España. Hasta 1926 no existe en España una auténtica política de protección familiar, fue entonces cuando por un Real Decreto de 30 de diciembre se aprobaron unas normas de protección a las familias de obreros y funcionarios públicos que contaran con más de ocho hijos e ingresos inferiores a 6.000 pesetas anuales. Este sistema se amplió en 1927 a viudas y huérfanos.

Sin embargo en 1932 se eliminó la protección a la familia numerosa. En 1938 la Ley de Subsidios familiares volvieron a proteger, de manera indirecta, a las familias numerosas. En 1941 se dicta la Ley y su posterior Reglamento de 1943, se amplían estas normas sociales de protección a la familia; educación, asistencia sanitaria y vivienda. Pero realmente el verdadero instrumento de previsión de la época lo constituía la mutualidad tal y como ha quedado reflejado en el trabajo de D. Francisco de Ipiña y Gondra tal y como consta en este resumen del segundo ejemplar de los Anales del Instituto de Actuarios. Un tercer pilar lo constituyen las Cajas de  Ahorros y los Montepíos de Piedad. Interesante citar el origen de la palabra Montepío la cual se refiere al Monte Sinaí (lugar sagrado para los cristianos en donde se dictó el 

  Aspecto que ofrecía el Salón de Actos de la Escuela Central de Altos Estudios Mer-

  cantiles durante las conferencias organizadas por el IAE con ocasión de su reunión

  ordinaria del año 1944, repleto de muy ilustres personalidades.

mandamiento de amor al prójimo), con lo cual queda patente el significado caritativo de estas instituciones. Fue el Papa León X en el año 1515 quien declaró que los Montes de Piedad debían prestar lícitamente el dinero «percibiendo algún interés, por razón de gastos e indemnidad, con tal de que sea moderado». La importancia de las Cajas de Ahorro la pone de manifiesto su pervivencia actual. El Excmo. Sr. D. Joaquín Ruiz y Ruiz Director General de Seguros del Ministerio de Hacienda basó su ponencia en la cobertura del riesgo catastrófico al que define como

En 1941, el Estado publica la Ley y el Reglamento sobre el movimiento mutualista, las cuales a juicio del autor de este artículo sólo sirvieron para dotar a las mutualidades de previsión social de una serie de desgravaciones fiscales que no resultaron ninguna novedad, ya que se venían aplicando. Ahora bien, un aspecto del que carecían la Ley y el Reglamento era la obligada intervención de un profesional técnico cualificado para dotar a estas instituciones de todo el rigor necesario, en definitiva  un actuario.  En las mutualidades de previsión e instituciones análogas no existía ninguna garantía de orden técnico en la administración ni en la organización que asegurase el equilibrio entre cuotas y prestaciones devengadas y la constitución de las adecuadas reservas matemáticas. La situación requería que para la autorización de una nueva mutualidad se presentase, ante la autoridad competente, un plan financiero que asegurase su viabilidad, pero no requería la presencia de un actuario.

La técnica mutualista de la época se basaba en el sistema de reparto y hasta tal punto no existía la noción de previsión dentro de la misma institución que, cuando el importe de las cuotas aportado superaba las obligaciones de la Mutualidad, dicho importe sobrante se devolvía a los mutualistas. Sin duda este sistema era el propio fin de muchas mutualidades en cuanto tuvieran que afrontar el pago vitalicio de pensiones, dicho sistema sirvió mientras las mutualidades hacían frente a pequeños socorros en caso de enfermedad, socorros funerarios o prestaciones por maternidad. La adaptación de la técnica actuarial a la organización de estas instituciones no presenta una única dirección, la capitalización colectiva o prima media capitalizada, junto con el sistema de capitalización de capitales y pensiones en curso de adquisición son los sistemas utilizados en mayor medida. Sobre este segundo sistema digamos que consistía en ir gradualmente adquiriendo el derecho a las pensiones o capitales asegurados en proporción a la antigüedad o cotización en la Caja del Seguro. Así pues con cada cotización anual se iba constituyendo la fracción de capital asegurado o de pensión que por aquel nuevo año de antigüedad en el seguro se le aumenta en su escala de derechos. Algo así como un seguro de ahorro para la constitución de un capital mediante la acumulación de primas únicas sucesivas.

Lo que realmente ocurría es que convivía el sistema de  reparto simple en aquellas mutualidades que cubrían riesgos del tipo socorro por enfermedad, maternidad... con sistemas de capitalización colectiva  o de capitalización de capitales o pensiones cuando la entidad asumía el pago de pensiones o capitales ante situaciones de jubilación, fallecimiento o invalidez. 

Además de todos estos sistemas había uno denominado sistema de reparto de valores capitalizados o de capitales de cobertura, según el cual en vez de hacer coincidir la cuota anual con el montante de pensiones por jubilación, fallecimiento o invalidez que tuviese que asumir la Mutualidad, lo hacían coincidir con el coste preciso que en el sistema de capitalización individual tenían las nuevas pensiones que entraban en vigor cada año y repartirlas en función de los capitales asegurados. En la práctica se hacía un cálculo probable previo de lo que podían suponer esas cuotas y que repartidas entre todos los asegurados daban la prima media del grupo. Este sistema estaba pues muy cerca de la capitalización colectiva.

Para hacernos una idea de la importancia de la previsión popular en España en 1943, D. Julio Boned Muñiz  nos acerca a la realidad mutualista de nuestro país en aquellos tiempos mediante un estudio estadística la misma, dada su condición de Jefe de la Sección de Intervención y Estadística del Servicio Nacional de Seguros Libres del Instituto Nacional de Previsión. El estudio está centrado en dos seguros el de Jubilación (Pensiones Diferidas o de Retiro) y el de Dote Infantil. El carácter social de estos seguros queda patente en las siguientes características: son a prima única, no existe reconocimiento médico y los únicos gastos que se aplican sobre la prima pura son del tres por ciento. Las conclusiones de su estudio son que las regiones que más recaudaban por cada 1000 habitantes para el seguro de Dote Infantil son,  País Vasco, Aragón y Valencia, este dato nos habla de la importancia de las Mutualidades escolares en dichas regiones; para el seguro de jubilación las regiones que más recaudaban eran País Vasco, Asturias, Galicia y Aragón.

Junto a este primer bloque de conferencias, este segundo volumen de los Anales editado por el Instituto de Actuarios, presenta un segundo bloque de conferencias complementario a las sesiones del Instituto de noviembre de 1944.  

D. Joaquín Azpiazu presentó su conferencia sobre «La Moral en el seguro» sirvan como introducción sus mismas palabras «¡Qué salto tan grande en el que en el orden histórico da el Seguro, desde que mece su cuna en las mutualidades humanitarias de antaño, al abrigo de las Cajas Benéficas de Ahorro, hasta los tiempos actuales, en que, en plena virilidad, llevando en su frente la ley de los grandes números, entra por la puerta grande en las Compañías mercantiles para aprovecharse del margen entre el riesgo y la compensación del siniestro!»

«aquel que, por la causa que lo motiva, se produce con una periodicidad tan variable y distanciada con efectos económicos tan diferentes, que resulta imposible tanto la determinación estricta  de su probable ocurrencia, como la fijación a priori de los daños que pueda ocasionar». La necesidad de paliar las situaciones derivadas de la ocurrencia de riesgos catastróficos llevó en 1921, con motivo de la  X Conferencia Internacional de la Cruz Roja, al Senador Italiano Ciraolo  presentar la conferencia con el título «Necesidad de una organización internacional para el socorro inmediato a los pueblos afectados por las calamidades». Como consecuencia de este estudio se creó la «Unión Internacional de Socorros» la cual desde un punto de vista estatal y continuo ha intentado resolver los problemas creados por las catástrofes. El fracaso de esta organización lo trajo el hecho de que se nutría de aportaciones de los estados, los cuales intentaban aportar lo menos posible. Sin embargo Suiza en 1934 llegó a consolidar un Sistema de Socorro permanente contra las catástrofes naturales creado por Compañías privadas.  Respecto a la previsión de estos riesgos podemos constatar que en 1791 en Alemania existía un seguro de riesgo contra la helada, en 1858 en Estados Unidos una póliza de daños contra los huracanes, ya en la década de los cuarenta del siglo XX, Japón cuenta con clase de seguros contra los terremotos así como Chile. En definitiva pronto empezaron muchos piases en acumular experiencia cuya cuantificación les permitiría el cálculo de las primas oportunas para la previsión de las catástrofes naturales de todo tipo ya que, para este autor, la cobertura de los riesgos catastróficos es científicamente demostrable.

Un tercer y último bloque de estudios bajo el título «Otros trabajos» culmina este ejemplar de los Anales del Instituto de Actuarios.

D. Ismael Warleta Fernández, del Servicio Actuarial de La Equitativa Vida Fundación Rosillo, expone su tesis para la obtención de título actuario sobre «El ajuste racional de la curva de distribución de los ingresos de una colectividad profesional». En la misma realiza un estudio de la función dispersión de ingresos inicialmente ideada por el Sr. Puig Adam la cual es el resultado de la observación de determinados escalafones profesionales. La aplicación práctica de esta función a las cuestiones actuariales fue el propósito del Sr. Warleta en su tesis. La afirmación obtenida es que el mayor ingreso depende de la variable tiempo, es decir cuanto más experiencia profesional mayor serán los ingresos, además considera otras variables de imposible estandarización a las que aglutina bajo la ley del azar.

De la relación entre la estadística y el seguro nos habla D. Antonio Lasheras-Sanz a través de dos trabajos: «La Estadística y el Seguro» y  «La Estadística demográfica y los seguros de viudedad y orfandad».

Las relaciones entre la estadística y el seguro son de cuatro órdenes que son: la estadística como fundamento técnico esencial del seguro, como elemento interno necesario del funcionamiento interior de la empresa aseguradora, la suma de estadísticas particulares de empresas para constituir la economía general de este sector de la Economía Nacional y como auxiliar de otros aspectos de la Economía Nacional. Mediante la estadística, el estudio y el análisis de los elementos asegurables y su proyección a través del tiempo, se pueden establecer condiciones de equilibrio entre los valores elegidos en un momento inicial (cálculo de las primas) y un momento posterior (cálculo de las reservas), de las obligaciones entre asegurado y asegurador así como del equilibrio de la masa de seguros asumida por el asegurador (Reaseguro). Un ejemplo claro de la aplicación de la estadística al seguro es la cobertura de las prestaciones de viudedad y orfandad y de cómo la recopilación y estudio de las estadísticas (de los Montepíos y Cajas de Pensiones) permitió medir y cuantificar el riesgo.

Finalmente anexo a este tercer bloque de trabajos se encuentra el plan de estudios de la especialidad actuarial sobre el cual citaré a los profesores y nombre de las materias:

Algebra Financiera por D. Angel Vega Pérez

Ampliación de matemáticas por D. Emilio Ruiz Tatay

Legislación y Seguros Sociales por D. Antonio Lasheras Sanz

Cuestionario de Cálculo de probabilidades y estadística matemática por D. Angel Vegas Pérez

Teoría matemática  de los seguros por D. Antonio Lasheras Sanz

Estudios superiores de contabilidad por D. Antonio Lasheras Sanz