Nº 18 - Abril/Mayo 2000

LA MAYORÍA

Estrenamos Legislatura y reestrenamos Gobierno pero sin duda la gran novedad es la reposición de una película que todos creíamos perdida; se llama «Mayoría absoluta» y ni los más alegres y confiados esperaban encontrar en el archivo de nuestra historia una copia en tan buen estado.

Pero por seguir con la metáfora cinematográfica un párrafo más, la pregunta es -debería ser- ¿se trata de una copia o es una nueva versión? ¿se trata de una nueva versión con el mismo argumento que la protagonizada por el PSOE o cualquier parecido con aquella es/será mera coincidencia?  Para responder a estas preguntas no habrá más remedio que esperar a que acabe la proyección, o sea, cuatro años y bien  agotados, salvo  excepciones, que al presidente Aznar le gusta esto apurar la copa hasta el último suspiro. Claro que desde las primeras imágenes ya se pueda intuir más o menos como va a ser el argumento, pero aun es demasiado pronto.
¿Por qué ha obtenido el PP estos resultados?.  No parece suficiente hablar de la serie de desastres del PSOE porque  el PSOE no ha fracasado pese a  todo; cierto que ceder una mayoría absoluta duele, pero los millones de votos que han  seguido avalando al Partido Socialista reducen la palabra «fracaso» y eliminan, desde luego, el «descalabro».

Así y  todo, naturalmente que la indefinición de un PSOE diluido entre  familias, con un candidato castigado en las  primarias, un ganador de las primarias castigado en el partido y un militante llamado González haciendo y
deshaciendo por  libre, apareciendo y  ocultándose, no eran la mejor tarjeta de visita. Pero el PP no ha ganado lo que ha ganado a costa del PSOE.

Tal vez las claves de la mayoría absoluta de Aznar están en algo que la izquierda se niega aun a admitir: la percepción del personal de que, efectivamente, las cosas han ido bien con el Gobierno anterior. Y ya pueden sacar porcientos, hacer  comparaciones, resucitar a los descamisados de Guerra, teorizar sobre lo que es o deja de ser el progresismo, que la gente sabe unas cuantas cosas y entre las cosas que sabe es que los créditos hipotecarios están como nunca han estado, que el coste de la vida no se dispara y hasta se contiene y que, temporales o no, es un poco más fácil encontrar empleo hoy que hace unos años. Por otra  parte, las pensiones han ido subiendo según lo previsto y hasta un poco  más, no se ha maltratado a la enseñanza pública y las listas de espera en la Seguridad Social incluso han disminuido. Y eso son hechos, como son hechos que no se puede comprar el caso telefónica con los escándalos groseros de FILESA, el BOE, o los fondos reservados por no hablar de otros temas más tristes.

¿Parezco del PP? Es posible, pero a mi edad parecer una cosa u otra tampoco me preocupa.  Me han situado en todos sitios y aquí sigo contando lo que veo y diciendo lo que pienso coincida o no con el  poder- y más que nada para aclarar un poco todo lo  anterior: no sólo han sido los aciertos del Gobierno los que le han llevado a repetir y esta vez con mayoría; también han sido los desaciertos de la oposición cuando era oposición y una  campaña, desde mi punto de  vista, mal  planteada: ya nadie teme al lobo feroz y es inútil revivir fantasmas que no existen.

Por lo demás, hay que esperar. El gran error del PP sería utilizar la mayoría como lo hizo el  PSOE. La verdadera
democracia, la única, es justo lo contrario: es gobernar respetando no sólo a la oposición sino a las  minorías. Si
son capaces de este acto de humildad, no sé si ganaran las próximas  elecciones, pero eso es lo de  menos: lo importante es que habrán contribuido a rehacer un  sistema, el democrático, que siendo  sano, estaba malherido.

A. Aberasturi