|
ENTREVISTA
IGNACIO
MACHETTI BERMEJO
Subdirector
General de Inspección de Seguros
Barcelonés
de nacimiento, Ignacio Machetti, actuario y siempre vinculado al mundo del
seguro desde la administración pública, en su carrera profesional
ha desempeñado cargos de responsabilidad en organismos como la
C.L.E.A. o el Consorcio de Compensación de Seguros, al que tiene un
especial cariño. Autor del libro “Riesgos Catastróficos de la
Naturaleza. Diversidad de Sistemas de Cobertura en el Mundo” y delegado
español para la Conferencia de Autoridades de Control de Seguros de la
Unión Europea, fue nombrado en febrero
de 1997, Subdirector General de Inspección de la Dirección General de
Seguros.
Tratar
de extraer la opinión sobre todos los temas relacionados con el Seguro, a
una persona con su extenso historial, nos hubiera llevado todas las páginas
de la revista. La polémica de los seguros de ahorro con interés
garantizado, no había saltado a las páginas de los periódicos en la
fecha en que se realizó la entrevista, por lo que es un tema sobre el que
no hemos podido recabar su criterio; no obstante,
Ignacio Machetti , no ha puesto ninguna excusa para conversar con
“ACTUARIOS” .
El
25 de noviembre del pasado año, se publicaba en el B.O.E. el nuevo
Reglamento de la Ley de Ordenación y Supervisión
de los Seguros Privados que regula esta ley de 1995. ¿Qué es lo más
destacable?
En
mi opinión, lo más
destacable de todo es la regulación de la parte técnica que, en el
fondo, no es muy distinta a la anterior. Ni modifica, ni afecta para nada
la solvencia de las entidades,
pero obliga a explicitar determinados compromisos que no lo estaban
en la Ordenación anterior; por ejemplo, la insuficiencia de las primas
siempre ha afectado a la solvencia
pero ahora hay que cuantificarla en la provisión de riesgos en curso. De
toda la vida ha habido que prever la insuficiencia de rentabilidad a través
de la provisión
complementaria de vida, y
ahora hay que especificarla dentro de la propia provisión matemática. Lo
único que sí va a afectar a las cuentas de resultados como consecuencia
de la regulación, pero solamente durante el cierre del 99, es la provisión
de gastos internos de liquidación de siniestros, que hay que hacerla a
principios del 99 y que tendrá un efecto en las cuentas de este mismo año,
que ya no tendrá en las del año 2000. Evidentemente, por otra parte, en
materia de tipos de interés es una regulación más rigurosa, pero eso no
es consecuencia del Reglamento, ni siquiera de las Directivas, pues tanto
uno como otras no hacen sino adaptarse a las actuales condiciones de los
mercados financieros.
Entonces
los actuarios van a tener un mayor conflicto entre la parte técnica y la
parte comercial dentro de las compañías, ¿no?
No
tiene porqué. El reglamento es taxativo, es decir, que la parte comercial
no va a poder impedir que el actuario haga su trabajo.
-¿Es
más claro el nuevo Reglamento, especialmente para
los usuarios, dado que es tradicional que las asociaciones de
consumidores se quejen de lo críptico que es el contenido de las pólizas
de seguros y de que hay demasiada letra pequeña?
Bueno,
la Dirección General, no sólo el propio Reglamento, siempre ha promovido
la calidad de las pólizas. La novedad en cuanto al Reglamento es que
incorpora la información obligatoria que previamente hay que darle al
tomador, tanto en los seguros generales como en los seguros de vida y que
es, desde luego, más amplia que la anterior. Pero, eso no va a evitar que
el que quiera realizar las pólizas con poca calidad lo siga haciendo. Lo
que tiene que hacerse es cambiar la mentalidad en ese aspecto,
simplificarlas, destacar efectivamente lo que es trascendente para los
asegurados y hacerlo constar específicamente por escrito.
Yo creo que ese es un tema fundamentalmente de las compañías.
Dada
su experiencia como miembro del Comité de Seguros de la Unión Europea ¿ve
al sector asegurador español tan solvente como el europeo?
Vamos
por partes. En materia de solvencia desde luego; ya sabe Vd. que toda la
regulación en materia de solvencia está absolutamente homogeneizada en
la Unión Europea y no hay porqué presumir que las Entidades Españolas
se ajustan peor, al contrario las que están actuando son solventes. Otra
cuestión es el tamaño, no vamos a ocultar que en determinados países
con más tradición y más potencia económica en general, las entidades
aseguradoras tienen mayor tamaño económico. Desde el punto de vista de
la solvencia, son tan solventes como puedan serlo en general las de
cualquier otro país europeo, y aprovecho la ocasión para decir que en el
Comité de Seguros están planteando un cambio, o unas
modificaciones, en la regulación relativa al margen de solvencia sobre la
base de la aceptación del
modelo actual. ¿En qué puede afectar ese cambio?, Pues en este momento
no lo sabemos, pero desde luego lo que sí está claro es que afectará
por igual a todas las entidades de toda la Unión Europea.
En
el ámbito de la innovación, parece que en el tema de seguros siempre nos
llegan los nuevos productos del extranjero. ¿Esto ha cambiado, aporta
ideas?
Yo
creo que sí que ha cambiado. En materia de vida, desde luego, hay
innovaciones sobre todo promovidas por la legislación, entre otras fiscal
y en materia de no vida, en general, pocas novedades hay, pero las
entidades españolas yo las veo tan preparadas para proponer innovaciones
como las demás. No me parece que haya ramo alguno en el que especialmente
se estén importando productos.
Ya
hemos tocado el tema de las dimensiones de las compañías de seguros,
pero sería interesante que nos explicara por qué hay un hecho
diferenciador con el sector financiero donde se producen fusiones, incluso
absorciones, dentro del propio sector bancario español, mientras que en
las compañías de seguros parece que las españolas son siempre
absorbidas por compañías extranjeras, léase Winterthur, Alliance, Sun
Alliance.
Para
empezar, muchos de los procesos de fusión no se producen en España, sino
fuera de España y tienen sus consecuencias en las correspondientes
sucursales o filiales españolas. Es
cierto que no hay un gran número de fusiones entre entidades españolas y
es cierto también, que el mercado español está todavía bastante
atomizado. Yo creo que eso tiene que cambiar, sobre todo en materia de
seguro de vida donde la competitividad cada vez es mayor,
y también porque en determinados ramos, por ejemplo en el del
automóvil, no va a haber más remedio que disminuir gastos y en ese
sentido una de las medidas fundamentales que van a tener que tomar muchas
entidades es aumentar su tamaño.
Aquí
se da en los mejores casos la figura de
joint venture.
Ha habido una o dos compañías que ahora mismo se han acogido a ella, un
acuerdo de colaboración, pero también con una entidad extranjera, nunca
con entidades españolas. ¿ Quizá, una de las razones sea que el Banco
de España controla más el sector financiero y la D.G.S. deja más la
libertad al sector asegurador español para que tome sus decisiones en
cuanto a estas concentraciones?
Tengo
que decir que no creo que el Banco de España sea ni más ni menos
intervencionista que la Dirección General de Seguros. La Dirección
General no lo es, es puramente supervisora, eso sí,
pero intervencionista no,
como se ha demostrado entre otras cosas en
el período de gestación del propio Reglamento.
Lo que sí probablemente ocurre, es que al ser el tamaño de los
bancos muy superior al de las compañías de seguros, es mucho más difícil
que sobreviva una entidad bancaria de pequeño tamaño.
En seguros, aún hay cierta atomización, hay muchas entidades
pequeñas y pocas muy grandes, y desde luego entre las pequeñas no se
producen excesivos intentos de fusión.
Yo de todas maneras creo que esto va a cambiar en el futuro, iba a
decir como consecuencia de la aplicación del Reglamento, pero es que el
Reglamento no influye en esto, el Reglamento no hace más que adaptarse a
una situación de mercado y a una situación de regulación de directivas.
Pero definitivamente, tanto en el seguro de vida como en otros, es
evidente que sí se han producido en el pasado procesos de fusión, no han
acabado todavía y con la aplicación de la nueva regulación comunitaria
tendrán que intensificarse algunos.
El
sector financiero, la banca, ha sido privilegiado frente al resto de los
sectores en cuanto a aceptarla
la no externalización de sus fondos internos de pensiones.
¿Por qué?
No
solamente las entidades bancarias, sino también las agencias de valores y
las entidades aseguradoras. Esa es una norma meramente transitoria y la
razón de la norma yo creo que es doble. Por una parte las entidades
financieras están sujetas a supervisión, cosa que no ocurre con empresas
de otros sectores y, por tanto, hay una mayor garantía del cumplimiento
de sus compromisos. Por otra parte, son entidades especializadas en la
gestión financiera y, por tanto, más aptas para gestionar sus propios
fondos internos que otro tipo de empresas. Pero en cualquier caso, insisto
en que es una norma transitoria y que la interpretación que hace la
Dirección de esa norma es que solamente es válida para aquellos
compromisos que las entidades financieras hayan asumido antes de la
entrada en vigor del Real Decreto que regulará la exteriorización de
compromisos por pensiones. Las
pensiones, o los compromisos asumidos, a partir de ahí si que entendemos
que deberán ser exteriorizados, igual que los de cualquier otra empresa.
Es una norma transitoria y tiene su explicación.
En
cuanto a la externalización, parece ser que va a quedar exclusivamente a
cargo de las gestoras de fondos de pensiones. ¿Las compañías de seguros
van a poder acceder a ese mercado que va a emerger, con la creación de
productos clónicos, o va a ser exclusiva de las gestoras de fondos de
pensiones?
No
creo que vaya a ser exclusiva de los fondos de pensiones. Me parece que
los seguros colectivos que instrumenten compromisos por pensiones van a tener su campo claro, en particular en aquellos casos en los
que las pensiones no están garantizadas si una persona no se jubila en la
empresa. Pero es que además
no hay que olvidar que las entidades aseguradoras tienen la facultad de
gestionar fondos de pensiones también y de administrar fondos de
pensiones. En cuanto al tema de los clónicos, eso es otra historia, a mí
me parece que cada producto tiene su tratamiento y que pudiendo acceder a
ambos tipos de productos en una compañía aseguradora, no tiene excesivo
sentido que se hagan clónicos. Una vaca es una vaca y un cerdo es un
cerdo y no podemos pretender que una cosa sea la otra. En cualquier caso
no hay ningún campo cerrado en las compañías de seguros, y en
particular hay muchos compromisos por pensiones que específicamente se
van a instrumentar a través de seguros colectivos y no de planes de
pensiones. De hecho, recordemos que la mayor operación de exteriorización
de este país, la de la SEPI, se va a instrumentar a través de un seguro.
Ya
hemos tocado el tema de la concentración en cuanto a las compañías que
tienen un mayor mercado dentro del ramo del automóvil, o que se dedican
casi exclusivamente dada la fuerte especialización, y por supuesto a las
pérdidas que da el sector ¿Hay otras soluciones aparte de la concentración
de aseguradoras, como pueden ser un mayor endurecimiento por parte de la
Dirección General de Tráfico, un mejor funcionamiento del famoso archivo
informático? ¿Qué otra solución podría ser buena para que disminuyan
el número de siniestros de automóviles?
Aquí
hay dos temas distintos, el fichero funciona, y funciona bien. Lo que
ocurre es que hay bastantes problemas técnicos para cruzar ese fichero
con el de matrículas de tráfico, entre otras razones porque hay vehículos
que no necesitan llevar matrícula. Yo creo que en su momento, si tráfico
está dispuesto a impulsarlo, pues será posible el cruce de datos, previa
conformidad, por supuesto, de la Agencia de Protección de Datos. El otro
tema es el de los resultados sistemáticamente negativos, por lo menos los
técnicos y la manera de solucionarlos. Yo no voy a abogar por un
incremento sistemático de primas, porque me parece que no es la única
solución; pero, lo que está
claro es que las primas de riesgo del seguro de automóvil no dan más de
sí y que la única manera de aumentar competitividad y de obtener mejores
resultados es exclusivamente una reducción de gastos. A mí me parece que
son excesivamente elevados, que se pueden bajar, y que deben bajarse, y
que una de las posibilidades para bajarlos evidentemente es la concentración,
pero desde luego no es la única. Los resultados técnico-financieros en
muchos casos son positivos, pero cada vez menos, y creo que el sector del
automóvil, en cierta medida tiene que autoregularse. No se puede estar
dando bonificaciones tras bonificaciones
y no utilizar los sistemas de "malus" cuando es
procedente. Pero, desde luego, si las compañías aseguradoras
no están dispuestas a tocar sus precios, no van a tener más
remedio que bajar los gastos.
No
hace tanto que Vd. estuvo en el Consorcio de Compensación de Seguros, que
es una figura muy atractiva y se hablaba incluso de que otros países
estaban tratando de imitarnos, es decir, de detraer ese pequeño
porcentaje de las pólizas del seguro para destinarlo a siniestros de
interés general, por llamarlo de alguna forma. ¿ Sabe si efectivamente
esto sigue en marcha, si hay países que quieren poner en marcha esta
experiencia?
Lo
que está claro, al margen del cariño personal que pueda tener al
Consorcio, que es de donde procedo, yo siempre soy muy realista en este
asunto y me parece claro después de la experiencia de ocho años allí y
de relacionarme mucho con las instituciones encargadas del tema de
cobertura catastrófica, especialmente en otros países, el Consorcio, al
igual que alguna otra institución aseguradora que también tenemos la
suerte de tener, es la envidia de todo el mercado de cobertura de riesgos
catastróficos. De eso no cabe la menor duda, lo que pasa es que el
Consorcio ha nacido hace muchos años, tiene una historia que no tienen
otros países y es muy difícil exportar la idea tal cual. A pesar de eso
tengo que decir que hay países que tienen soluciones muy aproximadas. En
algunos casos, como es el caso de Nueva Zelanda, tienen un Consorcio prácticamente
idéntico al nuestro pero mucho más limitado. Limitado en cuanto a
riesgos, limitado en cuanto a sumas garantizadas y limitado en cuanto a
que tiene unas franquicias muy superiores a las que tiene el sistema español
porque, entre otras cosas, es un organismo que solamente cubre el riesgo
de terremoto, ya que ha ido disminuyendo su radio de acción
por una cuestión de capacidad financiera. Hay otros ejemplos muy
destacables como cobertura de catástrofes, el caso más próximo al
nuestro y con una idea más aproximada es el francés. Ahí el sistema es
totalmente distinto porque no hay ningún organismo que se encargue de
financiarlo, pero la cobertura es obligatoria en las pólizas, lo que
quiere decir que las compañías aseguradoras no tienen más remedio que
asumirla aunque tiene un reaseguro favorable de la "Caja Central de
Reaseguros". El sistema tal cual no es fácil de exportar, pero desde
luego está dando muchas ideas a los responsables del mercado asegurador
en muchos países. En Sudamérica, en particular, hay muchos ejemplos de
países en los que se pretende imitar hasta donde les es posible el
ejemplo del Consorcio, lo que ocurre es que ese Consorcio, repito, cuenta
con una historia y con unos fondos acumulados que hacen que en la
actualidad su partida sea mucho más fácil que empezar de cero.
Han
saltado a las páginas de los periódicos los seguros de
perros. Es un tema de actualidad por los ataques a personas por
parte de determinadas razas de estos animales. ¿Cree que la solución es
un seguro obligatorio para esas razas de canes más agresivos o hay que
tomar otras medidas?
En
general, yo no soy muy partidario de obligatoriedades, hay casos más
justificados que otros. Si efectivamente el tema de los perros agresivos
es un problema que puede convertirse en un problema social, me parece bien
cualquier iniciativa tendente a exigir un seguro. No soy consciente, la
verdad, de si las pólizas del hogar en este momento están incluyendo eso
o no lo están excluyendo expresamente, y si la solución va a
ir por la vía de un seguro
aparte o de especificar esa cobertura en las pólizas del hogar. A mí me
parece, en cualquier caso, que toda víctima de un ataque de un perro
debería tener su resarcimiento y que si para eso es conveniente que haya
un seguro que lo cubra me parece muy bien.
Ya
por último, como actuario ¿Qué debería ofrecer el Instituto a sus
colegiados ?
Pues
de momento, y de forma inmediata, ya sabemos que hay firmado un protocolo
para la elaboración de las Tablas de Mortalidad. Me parece que ahí tiene
el Instituto un papel absolutamente fundamental, no solamente en la
elaboración desde el punto de vista técnico, sino también en la difusión
entre los actuarios de la idea fundamental de que tanto en materia de tipo
de interés como en materia de tablas de mortalidad hay que ser lo más
riguroso posible. El Instituto además debería, yo creo que lo hace en
gran medida, apoyar a sus colegiados para que en ningún caso el actuario,
que no es más que un profesional técnico, tenga que someterse a
consideraciones comerciales contrarias a la técnica aseguradora. Ese me
parece que es el papel fundamental del Instituto, y por supuesto en la
medida en que pueda intensificar su función de órgano colegial, pues
tanto mejor·
 |